A una semana del “Día de la Industria 2020” – Anuncios y expectativas

A una semana del “Día de la Industria 2020” –Anuncios y expectativas

Dossier, por Ernesto J. García, para Industria y Nación A.C.

El 16 de agosto 2020 y se conmemoró el “Día del Empresario Nacional” en recuerdo del mismo día de 1953, cuando José Ber Gelbard fundó la Confederación General Económica (CGE). Aquella fecha inspiró que en 2015 se instaurara el Día del Empresario Nacional; y pasamos el 2 de septiembre conmemoración del “Día de la Industria Nacional”, y COVID 19 mediante, aquí estamos, de alguna manera democratizando las voces y los reclamos a través de distintas plataformas virtuales, ya que en el mismo día hubo expresiones del gobierno nacional y gobiernos provinciales, así como de organizaciones gremiales empresarias de distinta representación, tanto por sus tamaños, las regiones, los rubros o intereses de sus representados y la tecnología nos permite abrir ventanas en simultáneo casi en tiempo real.

Captura de pantalla: Axel Kicillof con Augusto Costa / Silvio Zurzolo

Mientras un resumen de interrogantes o intenciones podría ser:

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2 de septiembre / Día de la Industria Nacional

DOSSIER

2 de setiembre / Día de la Industria Nacional

“Solo sobre cimientos sanos y robustos se pueden levantar enormes edificios que perduren en el tiempo”.

Sin Industria no hay Nación

Celebrar este día nuestro —de la enorme familia de hacedores de la Nación—, da pie para exteriorizar nuestra alegría y plantear algunas cuestiones que hacen a nuestra realidad actual. Pero sobre todo en la medida en que esta conforma y determina nuestra realidad futura, en el mediano y largo plazo.

Los países no son grandes por su extensión territorial, sino por el aprovechamiento razonado y eficiente de sus riquezas y de su potencialidad económica. Las naciones que de verdad pesan en el mundo, jamás se han apartado de estos principios. Incluso aquellas que, como Japón, han arrancado su camino desde la desventaja inicial de una territorialidad insular mínima y fragmentada.

En Argentina, el aprovechamiento territorial es aún tema pendiente. Resuelto de manera parcial a partir de la regionalización y la creación de parques y polos industriales. El desarrollo exige —fundamentalmente— una política demográfica orientada a poblar vastas áreas de escasa densidad humana. La industria requiere de mano de obra accesible (en distancias), por lo cual se debería favorecer la generación de focos dispersos a todo lo largo y a todo lo ancho del territorio. No se pueden instalar industrias donde no hay gente. Pero no se puede radicar gente donde no haya fuentes de trabajo estable.

Se pueden discutir dentro de un rango amplio de variables las modalidades del desarrollo industrial. Lo único cierto es que el tema requiere cumplir al menos dos condiciones: la decisión política de hacer efectivo ese desarrollo y la formulación de un proyecto industrial en etapas que atiendan a lo inmediato y a lo por venir. Analizando incluso con suma atención los tramos que van quedando atrás. También se aprende de los errores, aunque a veces duela y queden cicatrices.

El núcleo del problema es sencillo de aprehender. Y no depende de factores técnicos sino de un dilema filosófico: autodeterminación o dependencia. O el país toma conciencia real de la necesidad de crecer por sí y para sí, o estaremos condenados a bailar la música que toquen los líderes del mercado internacional. Que raramente suena a cuestiones que tengan que ver con nuestra idiosincrasia, ni con nuestro crecimiento como nación ni con el futuro de nuestros bisnietos. Hemos aprendido en carne propia que en este complejo juego de intereses, nadie se rasca para afuera.

La globalización es un hecho que nadie discute como realidad. Lo que nos cabe es comprender los mecanismos que la mueven y los intereses que la impulsan. Sobre todo el hecho —cínico y cruel si los hay— de que los objetivos exclusivos de la globalización son ganar lo máximo invirtiendo lo mínimo, a como dé lugar. Si por el camino quedan praderas desertizadas, selvas derrumbadas, yacimientos agotados, ecosistemas destruidos, pueblos fantasmas, fuentes de trabajo aniquiladas, residuos tóxicos, acuíferos envenenados y napas contaminadas, a los dueños de la pelota no se les mueve un pelo. Pruebas al canto, la reticencia y la franca negativa de los países más desarrollados a suscribir protocolos y pactos internacionales que al menos pongan paños fríos al deterioro ya casi irreversible del biosistema planetario.

Estas consideraciones  nos mueven a poner el énfasis en la necesidad de generar un proyecto de desarrollo industrial coherente y centrado en el bienestar del país de puertas adentro. Y apoyar con todo nuestro empeño y saberes las políticas emergentes de tal proyecto. Es decir reafirmar nuestra existencia como país verdaderamente independiente y empeñar lo mejor de nosotros para que este país crecido a medias y a los barquinazos, se consolide como la gran nación con que soñaron algunos de nuestros antepasados y a la cual aspiramos todos, por nosotros y por nuestra posteridad.

La industria es la gran dadora de trabajo. Cuidemos nada más que ese trabajo tenga continuidad en el tiempo y grandeza en el sentido de aceptar y asumir que ningún bienestar y ninguna riqueza se pueden lograr a costa del sacrificio y la miseria de las mayorías en provecho de minorías voraces y egoístas. Solo sobre cimientos sanos y robustos se pueden levantar enormes edificios que perduren en el tiempo.

Hacemos llegar nuestro cordial saludo a cada uno de los componentes de nuestra gran familia: empresarios, técnicos y operarios, abrazados todos alrededor del tronco común de este árbol a cuya sombra deseamos crecer, sin olvidar las raíces pero apuntando al crecimiento equilibrado de su copa y de sus frutos.

© Gregorio Echeverría / El Talar

Publicado en: https://www.consumerperiodismo.com.ar/2020/09/2-de-septiembre-dia-de-la-industria-en-la-argentina-sin-industria-no-hay-nacion-por-ernesto-garcia
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Entre el veranito de San Juan y la tormenta de Santa Rosa

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¿Puede haber desarrollo nacional?

Juntando invitaciones y seminarios sueltos, hoy es habitual de hablar de “estrategias de planificación post pandemia”, como si fuera una bisagra, cuando en realidad un país debe planificar siempre, y justamente el éxito del desarrollo es una buena vacuna para cuando hay que destinar recursos a una emergencia social ¿Será esta la ocasión?

Muchas cosas sobre la mesa, tal vez, demasiadas, podemos empezar por sacar falsas antinomias: Patria o colonia / Tarifas o Desarrollo Estratégico Territorial / Desarrollo científico o ciencia aplicada / Dolarización de tarifas o dolarización de la economía.

En la gestión del Ex Ministro de Energía de la Nación Juan José Aranguren, la dolarización de tarifas, en el marco de un país con los sueldos en pesos, y muchos de los servicios que prestan argentinos para la producción de energía también pesificados, sirvió para que los excedentes se transformaron en dólares enviados al exterior, y otros dólares gastados para pagar, por ejemplo, agroquímicos que debería proveer YPF.

Una anécdota: Aranguren respondiendo al Congreso a la pregunta ¿cuánto cuesta producir un metro cúbico de gas?, contestó: «yo no sé ni me importa, el que establece el precio es el mercado». Y eso es mentira, porque los obreros son argentinos, los caños son argentinos, y hay desarrollo tecnológico suficiente en Argentina.

Por otra parte nos podemos preguntar si el incremento de impuestos a los combustibles fósiles, que al llegar al bolsillo del usuario licúa el subsidio, alcanza para alentar la producción de no tradicionales y no contaminantes y reconvertir las habilidades de los trabajadores.

Otra anécdota: Zoom mediante, se reunieron a fines de julio empresarios y cámaras de Buenos Aires y pares de Brasil, decía Miguel Rodríguez, director de operaciones de Sinteplast (cuya historia de desarrollo y expansión merece un análisis aparte): frente a los desencuentros en la organización MERCOSUR, será la integración de las empresas en la región, a través de buenos negocios y relaciones entre sí, lo que tendrá más fuerza que las decisiones o desencuentros de los gobiernos, podemos agregar “es un buen ejemplo para emprendedores jóvenes que buscan para quien y donde desarrollar sus proyectos”.

Parece que el veranito de San Juan del 24 de junio se está prolongando y nos trajo un acuerdo con acreedores externos y el anuncio de un nuevo Plan PROCREAR

El 2 de septiembre se celebra en Argentina el Día de la Industria, ¿se sumarán los grupos económicos locales en un proyecto de desarrollo nacional o se sienten a gusto en su zona de confort tratando de sostener oligopolios dominantes?

Me parece que el desafío es ver la obra, desde abajo del escenario y no aturdidos por el torbellino, analizar los vientos (o intereses), desde afuera del ojo del huracán, antes que otro octubre y otra tormenta de Santa Rosa nos tome por sorpresa.

PUBLICADO EN RADIO CONSUMER PERIODISMO: https://www.consumerperiodismo.com.ar/category/periodistas/ernesto-jorge-garcia

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31 de julio Día de la Siderurgia Nacional – Argentina

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General Manuel Savio
La Movilización Industrial

El objetivo de toda la obra de Manuel N. Savio (1892-1948) fue claro: la Movilización Industrial Argentina, el mismo nombre que llevara el curso organizado y dirigido por el Teniente Coronel Savio en la Escuela Superior Técnica del Ejército Argentino, por el año 1933. Su proyecto buscaba alcanzar cuanto antes la capacidad de producción de materiales y la capacidad de elaboración de materias primas básicas para la industria manufacturera, que permitieran al país actuar con completa soberanía, sin la dependencia de intereses extranjeros que decidieran cuándo y qué industrias la Argentina podía desarrollar. Su primer paso hacia la industrialización nacional, fue la creación de la Escuela Superior Técnica tomando como modelo la Ecole Polytechnique de Francia (fundada en 1794 bajo la dirección de Lazare Carnot, colaborador de Benjamín Franklin, precursor del Sistema Americano de Economía Política). En un ejército argentino en vías de ser profesional, capacitado y bien provisto, gracias a la obra de comienzos del Siglo XX del General Pablo Riccheri (1859-1936), la Escuela de Savio se convirtió en el semillero del que surgieron los nuevos ingenieros militares, que se encargarían de la explotación de yacimientos, construcción de industrias y de toda la infraestructura para el mencionado Plan Industrial.
El siguiente paso de Savio sería la creación de la Dirección General de Fabricaciones Militares (DGFM), desde la cual, siendo su director creó un plantel de catorce fábricas propias, participación en ocho sociedades mixtas y nueve sociedades anónimas con mayoría estatal, entre las cuales se destaca, Altos Hornos Zapla-Palpalá (1945), planta fundacional de la industria siderúrgica argentina.

Publicado en la REVISTA INDUSTRIA Y NACION «50 Aniversario del INTI»  http://industriaynacion.org/wp-content/uploads/2020/07/REVISTA-50-AÑOS-INTI.pdf
Del arte del buen gobierno de Manuel N. Savio surgió la creación de la Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina (Somisa), que posteriormente construyera la Planta de Punta Argerich, hoy llamada Planta Siderúrgica “General de División Manuel N. Savio”, que llegó a proveer a la Nación Argentina con 500.000 toneladas de productos semi terminados de acero.
Para Savio, la movilización industrial argentina, se traduciría “en comida y hogar para muchos argentinos; pero a ese pan y a ese techo hay que agregarle el valor extraordinario que significa aprender a fundir, a construir hornos, a preparar refractarios, a manejar máquinas importantes. ¿Cuánto vale la influencia que tiene en la formación espiritual de nuestros compatriotas el perfeccionamiento de su capacidad técnica para sus tareas en medios mecanizados? Su valor potencial tiene un extraordinario significado en la independencia argentina, en la argentinidad, sin ánimos aislacionistas; al contrario, en un sano propósito de cooperar al bienestar colectivo. Es indispensable para desenvolvernos libres de un tutelaje que, a esta altura de nuestra vida, resulta una vergüenza y una afrenta a nuestra dignidad”.
Zapla y la Minería Argentina
En el año 1939, con la declaración de guerra de Francia e Inglaterra a Alemania, quien acababa de invadir a Polonia, se daba inicio a la Segunda Guerra Mundial. Era previsible que al país fueran a faltarle minerales y suministros importados, esenciales para su funcionamiento. Entre ellos, estaba el hierro. Por esos días un grupo de campesinos que residían en la ciudad de San Salvador de Jujuy, había encontrado por casualidad, en los bosques de Zapla, lo que parecía ser un yacimiento de hierro.
Tiempo después, Savio encontró en su mesa de trabajo unas piedras remitidas por un colega, antiguo jefe suyo, con una carta que decía que “como sé que usted es muy inquieto por estas cosas, que me han traído unos paisanos, se las envío para que vea si pueden ser de alguna utilidad para el país”. Interesado en lo que podría ser un yacimiento de hierro, imprescindible para su proyecto industrial nacional, encargó a uno de sus asesores, Luciano Roque Catalano, pionero de la minería argentina, doctor en Química especializado en geología económica y planificación de la movilización industrial argentina, la misión de realizar una exploración minera en la sierra de Zapla, provincia de Jujuy.
A su regreso, Catalano advirtió que el descubrimiento del hierro de Zapla tenía tanta importancia para el país como el hallazgo casual de petróleo en Comodoro Rivadavia, señalando que “el yacimiento es una cuenca sedimentaria de hematita cuya potencia visible asegura una reserva de 50 millones como mínimo, tal vez 100, y quizá me quede corto”. Ante el importante volumen, Savio pidió a la Dirección de Minas del Ministerio de Agricultura realizase una exploración, determinándose, finalmente que “en la zona Guacalara-Zapla-Güemes-Salta-Jujuy la potencia probable de hematita de 35 a 45 % de hierro elemental se estima en más de 500 millones de toneladas”.
Al mismo tiempo, por esos días, un tradicional matutino sostenía en un editorial que “no tenemos hierro ni carbón de piedra, elementos indispensables de la gran industria”, para concluir que “en realidad no nos debemos quejar de la heredad que nos ha tocado en suerte y no hemos de ser mineros mientras nos convenga y nos guste ser labradores y criadores de ganado”. A lo que Savio refutaba indicando que “o sacamos este hierro de nuestros yacimientos… o renunciamos a salir de nuestra condición exclusiva de país agrícola-ganadero, renunciando a alcanzar una mínima ponderación industrial, con todas las graves consecuencias que ello implicará en el futuro de la Nación”. Al elaborar los fundamentos de la DGFM, Savio incluyó un capitulo sobre exploración y explotación de minas que como él mismo definiría un tiempo después creó “una verdadera revolución en cuanto a la tesis que sobre la materia se sustentó, terminantemente entre nosotros, de explorar y explotar minas que por intermedio de la DGFM se atribuye, en adelante, al Estado”.
Con esa misión, la DGFM se dedicó a la exploración de las riquezas minerales de la Argentina cuyos resultados no tardaron en aparecer. Entre los más importantes de esos descubrimientos estuvieron: el hierro de Puesto Viejo, al sur de Zapla; las arcillas y caolines bonaerenses, el uranio de Comechingones y de la mina Soberanía, de Mendoza; el cobre de Los Aparejos, en Tinogasta, Catamarca; el mineral del Paramillo, de Uspallata, Mendoza; la mina de hematita La Santa, Pastos Grandes, Salta; y el cobre y la rodocrosita de Capillitas, entre otras.
Cuando por el mes de agosto de 1945 fueron arrojadas las bombas nucleares en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, Savio de inmediato reaccionó insistiendo en que “tenemos que intensificar ya, rápidamente, la búsqueda de uranio en todo el territorio argentino. No se trata de fabricar la bomba atómica, sino de pesar en el concierto mundial con la tenencia de uranio”. Así fue como los 30 geólogos de la DGFM se lanzaron al relevamiento y la exploración del territorio nacional en busca de uranio haciendo hallazgos sorprendentes. Dos décadas después, Argentina estaba en el concierto de las pocas naciones que generaban energía nuclear.
Zapla-Palpalá: El nacimiento de la siderurgia argentina
Con el descubrimiento de los yacimientos de hierro en Zapla, la DGFM da inicio a la creación del Establecimiento Altos Hornos Zapla y la planta experimental de Palpalá, pilares de la nueva siderurgia argentina. El Coronel Manuel N. Savio explica de forma excelente, la importancia de formar una “conciencia metalúrgica”, en un discurso pronunciado en el salón de la Unión Industrial Argentina (UIA) en el mes de junio de 1942: “Puede decirse que hasta ahora hemos desechado sistemáticamente todos nuestros yacimientos de minerales. De tal manera, hemos visto tomar rumbo al extranjero a grandes cantidades de minerales en el mismo grado de concentración compatible con las tarifas de transporte; hemos anotado en nuestras estadísticas un valor que acrecentaba los ingresos ponderados en oro; pero sin dejar el efecto saludable que hubiese podido proporcionar el trabajo de su industrialización y, como saldo del balance, sólo debemos consignar un egreso de riqueza, una disminución del potencial… muy poco, pues, es lo que ha quedado como beneficio fuera de miserables jornales de extracción”.
El 23 de enero de 1943 el presidente Ramón S. Castillo (1942-1943) suscribía el respectivo Decreto que mandaba crear el Establecimiento Altos Hornos Zapla. Se licitó la construcción de la planta experimental de Palpalá, obra que quedó adjudicada a la empresa sueca “Svenska Entreprenad A.B.”, asumiendo el proyecto y la supervisión de la instalación del alto horno.
A cargo del capitán Enrique Lutteral, ayudado por el geólogo Victorio Angelelli, se elaboró la galería principal de la mina de Zapla, bautizada “9 de Octubre” en homenaje a la fecha de la fundación de la DGFM. Construida a dos puntas sobre una longitud de 500 metros, o sea a partir de sus extremos, tratando de empalmar en su parte media. Un método inusual, contrario a todas las prácticas universales, adoptado porque los equipos de perforación -trabajando con barretas y martillos por la carencia de elementos mecánicos y automáticos- no podían avanzar más de un metro por día, mientras el plazo estricto fijado por Savio requería otro ritmo.
Había que construir un cable carril desde la sierra de Zapla a Palpalá, para asegurar la bajada del mineral. Varios técnicos recorrieron el país en su búsqueda. En una mina riojana abandonada llamada La Mexicana encontraron uno. Hurgando sin descanso consiguieron varios tramos. La habilidad de los técnicos permitió una instalación aérea con cables adquiridos en trozos, como si fueran géneros, que soldaron con perfección, disimulando las uniones. Una doble línea de cable carril tendida a lo largo de doce kilómetros y medio con cinco estaciones tensoras y 109 torres de hierro en forma de T, plantadas sobre basamento de hormigón, unió a Palpalá, ubicada a 1.105 metros sobre el nivel del mar, con el extremo más cercano del yacimiento, a 1.500 metros de altitud.

El 7 de marzo de 1944, después de un año de estudios previos, comenzó la construcción de la planta industrializadora de Palpalá. Y en dieciocho meses se levantó el alto horno que, caso único en el mundo, se construyó de hormigón armado por la carencia de los materiales clásicos. Para la fábrica eléctrica y los soplantes, especie de ventiladores gigantes que hacen las veces de pulmón del alto horno, se requería un motor de 500 HP y en el país se fabricaban apenas de 80 HP. Savio reunió a los industriales argentinos y por último, el ingeniero Torcuato di Tella se comprometió a construir seis motores de 85 HP para seis soplantes en paralelo de manera que la presión de uno no ahogara al otro. Se debía quemar el gas del alto horno en una caldera y pasarlo a turbina. En Bahía Blanca se halló un motor viejo de 1.200 HP con dos décadas de uso, que se reacondicionó.
Mientras Chile, Brasil y México para sus emprendimientos siderúrgicos contaban con la colaboración norteamericana, Savio -condicionado por la política exterior argentina, que se mantuvo neutral durante la Segunda Guerra- construía la planta piloto de Palpalá apelando a piezas en desuso recogidas a lo largo de todo el país. En un astillero viejo de San Fernando se compraron dos calderas antiguas, casi chatarra. Como no se pudieron obtener ladrillos refractarios para el interior del horno, una firma nacional los ofreció de sílice, siendo aceptados finalmente por los ingenieros suecos, pero sin ofrecer garantía.
Como combustible se utilizó carbón de leña del Chaco, Santiago del Estero y Salta. Inmediatamente, las voces de la prensa ecologista de ese entonces, clamaron “no se puede levantar la siderúrgica con carbón vegetal, vamos a quedarnos sin montes”. A lo que Savio respondió activando el Vivero de Pirané e iniciando las plantaciones de 15.000 hectáreas de eucaliptos en la zona Zapla-Palpalá, formando un bosque de 30 millones de árboles, que al día de hoy, permiten la realización de cortes cada siete años.
Se acercaba el día ansiado en que el horno entraría en funcionamiento. Se suscitó entonces una cuestión grave: no se contaba con los repuestos imprescindibles en caso de avería, que debían ser comprados en el exterior, y era claro que Zapla iba a ser jaqueada por el extranjero, debido a la importancia que remitía a la soberanía y defensa nacional. El riesgo a correr era inmenso, pues si se interrumpía la operación del alto horno el tiempo suficiente para que se enfriara y solidificase el material, su inutilización sería definitiva, y volarlo su destino sin remedio. Savio sopesó las circunstancias y dijo “Adelante”, asumiendo toda la responsabilidad; la suerte lo acompañó pues el horno trabajó dos años sin problemas y a esa altura los repuestos ya estaban a mano.
El día 11 de octubre de 1945, surgiría el primer chorro brillante de hierro que, en palabras de Savio, “iluminara el camino ancho de la Nación Argentina”. Sin demora, el capitán Lutteral se tomó desquite: envió al sabio alemán Schlagimtweit, el mismo que tres años atrás sostuviera que “el mineral de Zapla no es reductible”, un trozo de lingote con una simple tarjeta: “Para que le clave los dientes”.
Así, Palpalá se fue convirtiendo, como lo quería Savio, en un centro de irradiación industrial, a la vez que elevaba el nivel cultural y social de la región, transformando al pueblito que en 1940 tenía tan solo tres casas, en el tercer centro poblacional de Jujuy, con más 30.000 habitantes, viviendas espléndidas, escuelas primarias y técnicas, y centros culturales.
Industrias bélicas para la paz
En el ya citado discurso a la Unión Industrial Argentina, en el mes de junio de 1942, Savio definió los lineamientos de lo que sería la planificación de la nueva industria, destacando primordialmente la “necesidad de protección, por lo menos en la etapa inicial”, señalando que “¿Es esta la suerte a que debemos dejar librado nuestro plan de obtención de las materias primas esenciales para nuestras industrias? Me siento en el deber de expresar, sin eufemismos, que sin una franca protección del Estado, todo este plan y cualquier otro, correrá igual suerte; porque es un secreto a voces que la producción universal de todos los productos que he enunciado está controlada por organizaciones poderosas, con medios suficientes para determinar crisis decisivas donde y cuando convengan”.
El descubrimiento casual de una mina de azufre, por parte de un grupo de exploradores en el sudoeste de la provincia de Salta, a unos 5.200 metros de altura, sería el comienzo de la industria azufrera argentina. Comenzada a explorar, a cielo abierto, por una compañía privada, Savio tomó contacto con ella y en 1943 se organizó la Sociedad Mixta Azufrera Salta. Al año siguiente, mediante el apoyo de Savio como director de la DGFM, empezó a producir 31.000 toneladas de azufre, utilizadas en su mayor parte para la obtención de ácido sulfúrico, sulfuro de carbono para la pólvora negra y aspersiones contra insectos hongos, entre otros.
El 30 de enero de 1938 se inaugura la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos “Villa María”, ubicada en la localidad cordobesa de igual nombre, y que Savio completara y pusiera en funcionamiento en agosto de 1942, con las plantas de éter y pólvoras de nitrocelulosa. Poco tiempo después, se instalaría el segundo conjunto fabril químico de la DGFM en Río III.
De su producción, las Fuerzas Armadas solo consumen apenas el 4 por ciento, el resto lo absorbe la industria privada, que utiliza la nitrocelulosa para la elaboración de pinturas, esmaltes, lacas, barnices y películas radiográficas, mientras diversos explosivos se destinan a minería, obras viales y sismográficas.
La carencia de neumáticos -cubiertas y llantas- durante la Segunda Guerra había creado enormes dificultades al país. Savio se aplicó a que la DGFM obtuviera caucho sintético, para lo cual creó por concurso la Sociedad Mixta Atanor, que si bien no pudo resolver su producción, empezó a satisfacer la demanda de agua oxigenada, cloro soda, metanol y soda cáustica.
El 26 de agosto de 1942, bajo la dirección de Savio, la DGFM creaba en las proximidades de Campana, provincia de Buenos Aires, la Fábrica Militar de Tolueno Sintético: era el comienzo de la petroquímica en el país. Con la colaboración de YPF inauguró el 31 de diciembre de 1943 la producción del tolueno para la obtención del explosivo TNT. Y su desarrollo llegó a abastecer a la industria con solventes aromáticos y parafínicos, aguarrases y thinners.
El 4 de agosto de 1942, en la ciudad de San Francisco, provincia de Córdoba, se instalaba la Fábrica de Munición de Guerra y Armas Portátiles, que cuatro años después producía cartuchos de guerra y de fogueo, y posteriormente elementos de uso civil como motores eléctricos, discos para arado, material ferroviario como vagones y furgones, entre otros. Dos meses después, el 3 de octubre de 1942, se colocaba la piedra fundamental de la actual Fábrica Militar de Armas Portátiles “Domingo Matheu” en la ciudad de Rosario.
El 1º de abril de 1947 Savio inauguraba la Fábrica Militar de Material de Comunicaciones y Equipos, en la localidad de San Martín, provincia de Buenos Aires con la finalidad de fabricar equipos de dotación de las Fuerzas Armadas, al tiempo que empezó a producir, también, equipos electrónicos como transmisores, receptores y equipos de televisión. Preocupado por los requerimientos de la industria del cobre para las Fuerzas Armadas y el uso civil, en 1944 adquirió la Sociedad Electrometalúrgica SEMA, de origen alemán que pasó a llamarse Fábrica Militar de Vainas y Conductores Eléctricos. Ubicado en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, este establecimiento empezó fabricando latón militar para vainas, metales para la industria manufacturera y una amplia gama de conductores eléctricos.
En 1945, se creó la Fábrica Militar de Materiales Pirotécnicos, con asiento en Pilar, provincia de Buenos Aires que abasteció a las Fuerzas Armadas y cubrió las necesidades de explosivos de uso civil como la elaboración de cargas para las perforaciones petrolíferas y mineras.
La Fábrica Militar de Aceros, de Valentín Alsina, que fundara en 1936 el general Reynolds y completara Savio en 1938, para 1969 era la única planta que producía en el país laminados planos de alto carbono y de acero al silicio para los que antes se dependía exclusivamente de la importación.
Catorce fábricas propias -o “núcleos de paz”, como las llamara Savio-, participación en ocho sociedades mixtas y nueve sociedades anónimas con mayoría estatal, tal es el panorama resplandeciente legado por Savio como Director de la DGFM.
Somisa: El Plan Siderúrgico Nacional
Alarmado al comparar que treinta años atrás -en el decenio 1905/1914- la Argentina consumía 150 kilogramos de hierro y acero por habitante, y que en esos días de 1943 había descendido peligrosamente a menos de 50, sumado a que, a diferencia de la época de la Primera Guerra, la Segunda Guerra Mundial interrumpía el suministro a una Argentina que demandaba camiones, autos, locomotoras y demás, Savio proyecta un programa siderúrgico que comprenda “la ejecución anual de alrededor de 315.000 toneladas de acero en una etapa inicial”. Sostenía que “necesitamos barcos, ferrocarriles, puertos y máquinas de trabajo, y no nos podemos detener a la espera de milagros… ello es ya un imperativo en nuestro progreso, porque es un mandato de la argentinidad, porque lo requiere nuestra soberanía dentro de un programa que no persigue ninguna autarquía deformada por exacerbado nacionalismo, sino porque aspira a contar con un mínimo de independencia”.
El 24 de enero de 1946 tenía entrada en la Presidencia de la Nación el proyecto de ley suscrito por el general de brigada Manuel N. Savio, director general de la DGFM, con el objetivo de elevar el Plan Siderúrgico. Al someterlo al Congreso señala: “su finalidad esencial consiste en crear una real capacidad para la producción nacional de acero, en condiciones tales que aseguren el desenvolvimiento económico de la siderurgia argentina y su ulterior afianzamiento”. “La actividad industrial que encara este plan es vital, la necesitamos, como hemos necesitado nuestra libertad política, como hemos necesitado en su oportunidad nuestra independencia”. “La industria del acero es la primera de las industrias; y constituye el puntal de nuestra industrialización”.
El 21 de junio de 1947 el Poder Ejecutivo promulgaba el Plan Siderúrgico convertido en la Ley Nº 12.987, nombrando a Manuel N. Savio como Presidente de la Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina (Somisa). En primer lugar, decide la ubicación de la planta siderúrgica en Punta Argerich, sobre el río Paraná, en el partido de Ramallo, provincia de Buenos Aires. El 13 de marzo de 1948, en su carácter de Presidente de SOMISA, suscribe el contrato con la Armco argentina por el cual se encargan los planos y estudios, supervisión de la instalación y de la puesta en marcha de la planta a instalarse. El 26 de junio de 1948, el Directorio de Somisa aprueba el plan definitivo presentado por Armco, optando por un complejo para elaborar 500.000 toneladas de productos semiterminados de acero.
Imprevisiblemente, y en mitad de la realización de su proyecto industrial para la Argentina, el sábado 31 de julio de 1948, el general de división Manuel N. Savio, muere a los 56 años de edad. En adelante, el 31 de julio sería celebrado como el Día de la Siderurgia Nacional. Su Plan Siderúrgico se vería aplazado por casi una década, siendo Arturo Frondizi (1958-1962), aquel diputado que integrara la comisión especial de la Cámara de Diputados para estudiar el Plan de Savio, quien en 1958, ya ungido presidente de la República, quien haría uso manifiesto del préstamo de 60 millones de dólares que, en 1955, el Eximbank (Export and Import Bank of United States) le concediera al gobierno de Juan D. Perón para financiar las adquisiciones de equipos y servicios a efectuarse en Estados Unidos para la instalación de la planta de Punta Argerich, que pasaría a llamarse Planta Siderúrgica “General de División Manuel N. Savio”. El 20 de abril de 1960 se produce, en la planta de Punta Argerich, el primer deshornado de coque apto para fines metalúrgicos; el 20 de junio, la primera colada de arrabio y el 5 de mayo de 1961, la primera colada de acero. El 25 de julio de ese 1960, trece años después de la promulgación de la Ley 12.987, se realiza la inauguración oficial de la planta con la asistencia del presidente Arturo Frondizi. Durante la inauguración, al dirigirse a los presentes el teniente general Castiñeiras recordó que la planta fue contratada en 1958: “eso equivale a decir que en tres años se ha llegado a producir acero en el país. Con el acto de hoy se desmiente a quienes sostenían que se tardaría quince años en lograr lo que es hoy una realidad nacional”.
Fuente: http://libreopinion.com
El presidente Frondizi, quien concluyera durante su gestión la planta de Punta Argerich, dijo sobre Manuel N. Savio: “Es un hombre que honro los estudios económicos dentro del país. La figura del general Savio estará ligada a toda una serie de acontecimientos fundamentales para el desarrollo económico del país; y no se podrá hablar en el futuro de la industrialización argentina sin tener en cuenta las ideas y los conceptos del general Savio, quien fijó con precisión los límites y el significado del proceso económico nacional”.

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La apertura de una nueva etapa anunciada por el gobierno nacional y el provincial, para hacer frente a la pandemia, sigue generando interrogantes en los actores de la economía local en todos los rubros, el más afectado es el turismo, al que se le reconoce un futuro muy complicado, por su parte las industrias en general y muchas pymes que no pudieron abrir están en situación delicada, esperando con cierta expectativa contar con el auxilio de los gobiernos.

El aumento del desempleo es una consecuencia que genera la mayor incertidumbre en estos cuatro meses ¿cuándo se abriría nuevamente la posibilidad de trabajar? / ¿Qué pasará con los sectores marginales y cuentapropistas, los más débiles, para afrontar el reinicio de sus actividades?

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Día de las Micro y las Pequeñas y Medianas Empresas en los 100 días de aislamiento

El 6 de abril de 2017 la Asamblea General de las Naciones Unidas decide designar el 27 de junio Día de las Microempresas y las Pequeñas y Medianas Empresas.

La iniciativa fue impulsada por la Misión Permanente de la República Argentina ante las Naciones Unidas, en ocasión de la 61ª Conferencia del Consejo Internacional de la Pequeña Empresa (ICSB), realizada en 2016 en Nueva York, en la que participaron autoridades de más de 55 países.

https://undocs.org/es/A/RES/71/279

Las pequeñas y medianas empresas son la espina dorsal de cualquier economía capitalista moderna e igual que en la Argentina, representan alrededor del 70% del empleo en el mundo y constituyen la mitad del PBI mundial, destacaba la ONU; y a pesar de su importancia global, las microempresas y pymes tienen muchas dificultades en el acceso a financiación como uno de los principales obstáculos (Según el Banco Mundial, entre 200 y 245 millones de empresas, formales e informales, no tienen acceso a los préstamos o descubiertos bancarios que necesitan, o no disponen de financiación. De ellas, más del 90 por ciento son microempresas y pymes», dice la ONU).

El mismo informe indicaba hace poco más de un año que un 74% de las microempresas y pymes de todo el mundo funcionan en el sector informal de la economía».

En la Argentina de hace 100 días estas dificultades impedían modernizar no sólo sus maquinarias o equipos informáticos, la mayoría de ellos con componentes importados, sino que además, desde hace varios años adolecen de un dificultoso cambio generacional en sus componentes, donde los miembros jóvenes, en muchos casos familiares no veían un futuro prometedor.

Muchos de esos jóvenes son en este momento nuevos emprendedores, que entienden mejor las nuevas formas de comunicación y avanzan en forma exponencial junto al avance tecnológico y científico, con cambios desde los métodos de producción hasta el cuidado del medio ambiente, manejo de los recursos humanos y estrategias de marketing.

La pandemia entonces, con el freno de mano puesto en todo el mundo, con la perspectiva de cambio de hábitos de consumos y necesidades a cubrir, puede plantear redescubrir su pequeña empresa y adecuarla o buscar ¿Qué producir y para quienes?, ¿Cómo comercializar en forma eficiente y justa?, ¿Habrán formas asociativas que pongan el bien común confrontando el afán excesivo de poder y acumulación de riqueza?, ¿Se cambiará la legislación laboral más allá de los parches circunstanciales?, etc. etc.

Cualquiera sea la respuesta, parecería que también implica un cambio político profundo que también comprenda y apuntale este proceso.

De lo contrario, estaríamos confrontando esta conmemoración entre la vieja política que no quiere o no sabe cambiar y una juventud que no quiere o no puede acceder a las decisiones del ámbito de poder, en el cual se los requiere para un planificar un futuro prometedor.

Ernesto Garcia

Si sos emprendedor, te puede interesar hacer clic aquí:

https://www.youtube.com/watch?v=9X-0hRrJdHc

Comercio online: La hora de la consolidación definitiva

Comercio online: La hora de la consolidación definitiva

 

 

Por: Clarisa Ercolano

 

Comunicación digital integral y Medios on line

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El Covid19 y las distintas fases de aislamiento han cambiado el mundo tal cual lo conocíamos y los puntos de inflexión se multiplican por doquier. Por caso, hay un antes y un después para el comercio electrónico; donde los últimos guarismos registran que tres de cada diez usuarios de ecommerce son nuevos y las visitas on line se duplicaron o triplicaron en algunos casos.

Para 2035 la humanidad producirá 2,100 zettabytes (miles de millones de terabytes) de datos anuales y gran parte de ellos son provistos por los mismos usuarios e ingresados a diversas plataformas: Números de tarjeta de crédito, identificación personal, hasta talle de calzado y preferencias personales. Estos datos son utilizados por empresas para mejorar sus ofertas, ya sean de ecommerce o servicios. Los eventos de ecommerce son una buena oportunidad para que desde grandes marcas a pequeños negocios se hagan notar en la megavidriera online que no para de crecer.

 

– La Transformación Digital es de adentro hacia afuera. La PYME tiene que preocuparse por contar dentro de sus equipos con ADN Digital. Generalmente con esto hablamos de talento joven o nativos digitales que entienda del negocio y de tecnología. No importa en qué industria esté la PYME, si no se suma ese know how a la compañía, es muy difícil suplirlo tercerizándolo o pidiéndole a una agencia que se encargue del marketing digital. El talento digital tiene que ser de la casa para ayudar a pensar nuevos caminos de la manera más sustentable posible.

 

Para las PyMEs, el Social Commerce puede ser una gran oportunidad. “Aporta dinamismo tanto en la experiencia de compra, como en el journey que atraviesa el usuario. El engagement es clave para hacer una lectura sobre qué dicen y sienten los usuarios de nuestros productos o servicios en las redes sociales. Analizar las métricas de Social Media se vuelve fundamental para reforzar y/o mejorar en el corto plazo la experiencia. Así el Social Commerce se convierte en una herramienta integradora entre ventas online y atención al cliente”, detalla el Director de Commerce & Industry de Snoop Consulting.

Sigue leyendo la nota completa aquí: http://industriaynacion.org/wp-content/uploads/2020/05/Nota-EComerce.pdf


¿PUEDO SALIR DE CASA?
¿PUEDO SALIR DE CASA?

París 1889 – La Segunda Internacional acordó celebrar el «Día del Trabajador» el 1º de mayo de cada año

París 1889 – La Segunda Internacional acordó celebrar el «Día del Trabajador» el 1º de mayo de cada año

 

Orígenes

En noviembre de 1884 se celebró en Chicago el IV Congreso de la American Federation of Labor, en el que se propuso que a partir del 1º de mayo de 1886 se obligaría a los patronos a respetar la jornada de 8 horas y, si no, se iría a la huelga.

En 1886, el Presidente de los Estados Unidos, Andrew Johnson, promulgó la llamada Ley Ingersoll, estableciendo las 8 horas de trabajo diarias. Como esta ley no se cumplió las organizaciones laborales y sindicales de Estados Unidos se movilizaron. Llegada la fecha, los obreros se organizaron y paralizaron el país productivo con más de cinco mil huelgas.

El episodio más famoso de esta lucha fue el funesto incidente de mayo de 1886 en la Haymarket Square de Chicago: durante una manifestación contra la brutal represión de una reciente huelga una bomba provocó la muerte de varios policías. Aunque nunca se pudo descubrir quién fue el responsable de este atentado, cuatro líderes anarquistas fueron acusados, juzgados sumariamente y ejecutados.

En julio de 1889, la Segunda Internacional instituyó el «Día Internacional del Trabajador» para perpetuar la memoria de los hechos de mayo de 1886 en Chicago. Esta reivindicación fue emprendida por obreros norteamericanos e, inmediatamente, adoptada y promovida por la Asociación Internacional de los Trabajadores, que la convirtió en demanda común de la clase obrera de todo el mundo.

El Congreso de París de la Segunda Internacional acordó celebrar el «Día del Trabajador» el 1º de mayo de cada año.

Desde 1890, los partidos políticos y los sindicatos integrados en la Internacional han dirigido manifestaciones de trabajadores en diversos países en petición de la jornada de 8 horas y como muestra de fraternidad del proletariado internacional.

Este origen reivindicativo y de lucha obrera se asocia con el 1º de mayo, cuya celebración ha pasado por diversos avatares según el país y su régimen político. En la actualidad, casi todos los países democráticos lo festejan, mientras que los sindicatos convocan a manifestaciones y realizan muestras de hermandad.

En 1954, la Iglesia católica, bajo el mandato de Pío XII, apoyó tácitamente esta jornada proletaria, al declarar ese día como festividad de San José obrero.

Durante el siglo XX, los progresos laborales se fueron acrecentando con leyes para los trabajadores, para otorgarles derechos de respeto, retribución y amparo social.

En Argentina, entre las leyes sociales, se pueden citar: la ley 4661 de descanso dominical; la ley 9688, que establece la obligación de indemnizar los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales aunque no medie culpa patronal; la ley 11.544, que limita la jornada laboral a 8 horas y la «Ley de despido», que trata del preaviso y de las indemnizaciones correspondientes.

En nuestro país el 1º de mayo es feriado nacional por la Ley 21329 de Feriados Nacionales y Días no Laborables.

 

Relato de la ejecución

«…salen de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas plateadas, les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos… abajo la concurrencia sentada en hilera de sillas delante del cadalso como en un teatro… plegaria es el rostro de Spies, firmeza el de Fischer, orgullo el del Parsons, Engel hace un chiste a propósito de su capucha, Spies grita que la voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora… los encapuchan, luego una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos cuelgan y se balancean en una danza espantable…»

José Marti (Corresponsal en Chicago de «La Nación» de Buenos Aires)

 

Reseña breve

El 11 de noviembre de 1887 se consumó la ejecución de Albert Parsons (estadounidense, 39 años, periodista), August Spies (alemán, 31 años, periodista), Adolph Fischer (alemán, 30 años, periodista) y Georg Engel (alemán, 50 años, tipógrafo). Louis Linng (alemán, 22 años, carpintero) se había suicidado antes en su propia celda. A Michael Swabb (alemán, 33 años, tipógrafo) y Samuel Fielden (inglés, 39 años, pastor metodista y obrero textil) les fue conmutada la pena por cadena perpetua y Oscar Neebe (estadounidense, 36 años, vendedor) fue condenado a 15 años de trabajos forzados.

FUENTE: http://www.me.gov.ar/efeme/diatrabajo/home.html

ESCULTURA: Canto al trabajo, obra cumbre de Rogelio Yrurtia. Ubicada en la ciudad de Buenos Aires, frente a la Facultad de Ingeniería de la UBA (Paseo Colón e Independencia). Entre noviembre de 1927 y mayo de 1937 estuvo en la Plaza Dorrego, frente al atelier del escultor.

Rogelio Yrurtia: https://es.wikipedia.org/wiki/Rogelio_Yrurtia

CORONAVIRUS – EL IMPACTO SOCIAL DESPUES DE LA PANDEMIA

EL IMPACTO SOCIAL DESPUES DE LA PANDEMIA

Por Roberto Luis Reksas

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Esta experiencia que estamos viviendo a los 2 días del mes de Abril del 2020 nos está dejando una enseñanza histórica y que seguramente marcará el comienzo de una nueva Etapa o de un SIGLO NUEVO, en el cual el factor Humano tendrá distintas calidades y cualidades en su rol de generador de Alternativas de convivencias, vínculos relacionados  con los aspectos personales y profesionales, sabiendo desde el comienzo que, toda expresión se ira mutando y aumentando en forma exponencial ( igual al coronavirus) 

Todos aquellos que alguna vez hemos hablamos del Cambio, de la resistencia al Cambio, los Gurúes, los filósofos y los que han copiado y memorizado frases de Internet sin haber estado nunca en el “campo”, sentados cómodamente en un escritorio tirando ideas mientras otros descifraban sus palabras, deberán y deberemos, tener mucho cuidado moral y respeto hacia el auditorio y oyentes, para no quedar en ridículos cuando hablen de CAMBIO.

Lo cierto es que una vez que volvamos nuevamente al “Ruedo” NADA será como fue al inicio. NADIE podrá volverá atrás. Solo se podrá ver quienes han EVOLUCIONADO y quienes han INVOLUCIONADO. Los que se encuentren dentro del Segundo concepto verán con absoluta claridad el final de sus caminos. Desde allí les quedarán la alternativa de Aceptarlo o no.

Ver nota completa aquí:     http://industriaynacion.org/wp-content/uploads/2020/04/EL-IMPACTO-SOCIAL-DESPUES-DE-LA-PANDEMIA.pdf

Roberto Luis Reksas

54 09 11 44128243

reksasr@gmail.com

http://www.irmcsa.com.ar/

Licenciado en Relaciones Industriales- Doctor en Sociología del Trabajo.

Universidad Argentina de la Empresa (UADE) Abogado. Universidad de

Belgrano (UB)


¿PUEDO SALIR DE CASA?
¿PUEDO SALIR DE CASA?

SOMOS HIJOS DEL RIGOR

SOMOS HIJOS DEL RIGOR

Dr. Hugo Walter Trindade, para El Talar noticias

Es un grato gusto volver a escribir en este diario y su portal, ya que hacía tiempo que no lo hacía, a veces por falta de tiempo y otras por los viajes que debo realizar al interior, para atender las causas en las llevo las defensas de las personas que represento.

Dicho esto y aprovechando que me encuentro “en casa” por la cuarentena obligatoria que impuso el ejecutivo, me voy a referir como lo indica el título a que “somos hijos del rigor”. Una vez más quedó demostrado que somos una sociedad que entiende las cosas “coerción” mediante. En los últimos días he recibido 14 consultas por procesamientos por “violar” la cuarentena obligatoria. Pero es llamativo, las excusas que ponen algunos infractores, como por ejemplo: “yo no sabía que había cuarentena”; “yo estoy sano ya que no estuve en el exterior” lo único que falta es que digan: “Qué es el Covid-19 o el Corona-Virus).

Parecería que hay gente que necesita vivir con la adrenalina del incumplimiento. Un amigo (el cual voy a reservar su identidad para seguir conservando su amistad) iba con su familia de viaje hacia la costa, y le pregunté si había realizado el control de la VTV a su vehículo, encontrándome con esta respuesta: “Que me van a parar con un Toyota Corolla, antes tienen que secuestrar los Dodge 1500, los Renault 12 y todas las catraminas que andan por la ruta; y si me paran con un cien lo arreglo…”.

El D.N.U. presidencial fue claro y concreto: “solamente podrán circular en la cuarentena aquellas personas autorizadas…” y se brindó la nómina de los exceptuados para salir de su casa.

Pero los insurrectos nunca faltan: 1700 detenidos entre la Ciudad y la Provincia, 206 vehículos secuestrados. En Córdoba 6600 detenidos, en Santa Fe 672 y la lista sigue.

El argentino es un ser anómico. Según la Real Academia Española, “anomia” significa: Estado de desorganización social o aislamiento del individuo como consecuencia de la falta o la incongruencia de las normas sociales. Para el caso ni una cosa ni la otra, porque existe organización social y hoy más que nunca existe congruencia entre las normas sociales.

Parecemos el niño que uno le dice no toques eso, y cuando uno se da vuelta lo está tocando. Ahí es cuando aflora la falta de cultura, la falta de criterio, de sentido común. Muchachos, acá nos va la vida a todos, a vos, a mí, a tus viejos, a nuestros hermanos y amigos… pero bueno nacimos así y así nos vamos a morir. “SOMOS HIJOS DEL RIGOR”. 

Dr. Hugo Walter Trindade.

hwtrindade@gmail.com


¿PUEDO SALIR DE CASA?
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